
Cuidar la casa desde la que salgo al mundo
En el post anterior hablaba de proyectos cercanos y problemas reales. De ese punto raro en el que ya no estás haciendo ejercicios sin contexto, pero tampoco estás hablando de "clientes" como si llevaras media vida con una agenda llena.
Ese punto intermedio tiene algo muy bonito: te obliga a ser honesta.
Estoy construyendo para personas de mi entorno. Para ideas que necesitan forma. Para webs que tienen que explicar algo. Para herramientas que pueden ahorrar tiempo. Para proyectos que quizá no son enormes, pero sí son reales.
Y si esos proyectos son reales, mi portfolio también tiene que estar a la altura.
No quería hacerlo más grande, quería hacerlo más fiable
Durante un tiempo pensé en el portfolio como una especie de escaparate: que se vea bonito, que tenga mi foto, mis proyectos y una forma de contacto.
Pero cuanto más trabajo iba acumulando, más claro veía que no bastaba con que se viera bien. Tenía que aguantar cambios. Tenía que ordenar mejor lo que estoy aprendiendo. Tenía que explicar los proyectos sin que yo estuviera delante poniendo contexto.
No quería añadir cosas por añadir.
Quería que cada pieza tuviera sentido.
Por eso empecé a ordenar el modelo de proyectos, las métricas, las páginas de detalle, el SEO, el sitemap y los controles antes de publicar. Dicho así suena muy técnico, pero en realidad era bastante simple: quería tocar mi portfolio sin miedo.
Los casos de estudio son una forma de contar mejor
Antes, una tarjeta de proyecto podía quedarse en título, descripción y enlace. Eso está bien para empezar, pero se queda corto cuando detrás hay decisiones reales.
No es lo mismo decir "hice una web" que contar:
- qué problema había,
- qué necesitaba la persona o el proyecto,
- qué decisiones tomé,
- qué aprendí,
- qué parte técnica cuidé para que funcionara mejor.
Por eso añadí páginas de caso de estudio, para explicar mejor lo que hago.
LightON no es solo una web. También es aprendizaje sobre estructura, formularios, mantenimiento, automatización, despliegue...
Discográfica no es solo un proyecto bonito. También es contenido, catálogo, imágenes, CMS y rendimiento.
PurpleBasqueTours no es un proyecto más... Es un viaje turistico por el País Vasco, cómo una experiencia se explica online para que alguien la entienda y pueda dar el siguiente paso. Para mi estos proyectos son como mis hijos. Los he gestado con mucho cariño hasta salir al mundo y sus dueños merecen todos mis respetos por depositar su confianza en mi.
Cuando lo miro así, el portfolio deja de ser una galería y empieza a parecerse más a un diario técnico de lo que voy construyendo.
Lo que no se ve también comunica
Hay una parte del portfolio que casi nadie ve, pero que está trabajando todo el tiempo.
El <head> de cada página. El título que aparece en Google. La descripción cuando compartes un enlace. La imagen que sale en LinkedIn o WhatsApp. El sitemap que le dice a los buscadores qué existe. Los tests que me avisan si rompo algo. El build que falla cuando algo no está listo...
Eso también es comunicación.
Cuando alguien comparte mi portfolio, yo no estoy ahí para explicar quién soy. La página tiene que hacerlo por mí.
Cuando alguien entra desde móvil, no puedo pedirle paciencia infinita. La web tiene que cargar, verse bien y dejar claro qué hay.
Cuando yo vuelvo dos semanas después a tocar una parte, necesito que el proyecto no dependa de la memoria que tenía ese día. Necesito estructura.
Por eso el SEO, el sitemap, la imagen Open Graph y los scripts de validación no son una capa de purpurina técnica. Son parte del cuidado.
Una puerta antes del caos
Ahora tengo una puerta antes de publicar.
En local puedo lanzar pnpm run check:local y revisar tests, lint y build sin depender de internet. Antes de publicar, con conexión, pnpm run check:preprod añade el audit de producción.
No es perfecto. Nada lo es. Gracias a Dios!. Pero me da una base.
Si algo falla, lo veo antes. Si una ruta nueva no entra en el sitemap, puedo corregirlo. Si un componente se rompe, los tests protestan. Si una imagen falta, el build o la revisión me lo ponen delante.
Y esa sensación, cuando estás construyendo tu propia casa digital mientras aprendes, es oro puro.
Mi marca también vive en los detalles
Otra de mis frasecitas... Los detalles pequeños son los más grandes.
La imagen Open Graph por defecto. El círculo rosa. El nombre. Los colores. El modo en el que se ordenan los proyectos. La forma de escribir una bio sin fingir una etapa que todavía no es.
Todo eso habla.
ThebellepoquE no es solo un nombre que pongo en una esquina. Es una forma de hacer las cosas con mucha luZ, incluso cuando estoy arreglando scripts, ajustando rutas o peleándome con un footer que tapa botones.
También hay marca ahí.
En la insistencia.
En no dejar las cosas a medias.
En intentar que algo pequeño esté hecho con cuidado.
Qué me llevo
Me llevo que cuidar un portfolio no es solo actualizar textos o cambiar colores.
Es revisar si lo que enseño todavía me representa. Es quitar lo que sobra. Es ordenar lo que empieza a crecer. Es dejar una base para que los próximos proyectos no entren a presión, sino con su propio sitio.
Sigo empezando. Sigo aprendiendo. Sigo encontrando errores de hace un mes y pensando: "madre mía, ¿cómo no vi esto antes?".
Pero también sigo construyendo.
Y cada ajuste, cada test, cada caso de estudio y cada post me acercan un poco más a esa versión de mí que sabe llevar las ideas a la práctica de forma útil.
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Foto de Azza Al Ghardaqa en Unsplash